Más que Residuos

Más que Residuos

martes, 10 de septiembre de 2013

“¿El televisor viejo? Déjalo junto al contenedor y verás qué poco dura”


Seguro que más de uno ha oído alguna vez una frase similar a la que encabeza este post. Durante años ha sido –y sigue siéndolo ahora– un consejo habitual que algunas personas dan a aquellos que quieren deshacerse de algún aparato electrónico en desuso. 


En muchas ocasiones, esta recomendación suele ser fruto del desconocimiento de la existencia de canales a través de los cuales gestionar este tipo de residuos de forma ambientalmente correcta; no obstante, otras veces se acude a tan socorrida respuesta bajo la equivocada premisa de que la mejor manera de deshacerse de un residuo es quitárselo de encima de la forma más barata, sencilla y rápida posible, obviando el “engorroso” trámite de llevarlo a un punto de recogida adecuado.

Otro argumento con el que se intenta reforzar la propuesta de abandonar el viejo aparato en la vía pública es que quien lo recoja sacará algún provecho de él, intentando así darle un barniz social a lo que no deja de ser una mala práctica

En realidad, el resultado no será otro que un electrodoméstico hecho añicos en cualquier descampado, tras haberle extraído cualquier material valioso que pudiera contener.

Pero muchos de estos residuos electrónicos contienen sustancias tóxicas y muy perjudiciales para el medio ambiente y la salud de las personas. Como ejemplo, valga decir que un único tubo de rayos catódicos –componente habitual de los televisores que hoy van quedando obsoletos– contiene el fósforo suficiente para contaminar 80.000 litros de agua. Por este motivo, la chatarra electrónica debe ser gestionada siempre en instalaciones autorizadas que cuenten con la tecnología necesaria para tratarla de forma segura.

Por otro lado, el sector de la gestión de residuos es ya el más importante dentro de la denominada economía verde, superando en creación de empleo a las energías renovables. Es, por tanto, de indudable interés no sólo medioambiental, sino también económico, y en términos de país, apoyar con nuestra actitud el desarrollo de un sector potente e innovador.

Actividades ilegales

Actualmente se recicla en España alrededor del 30% de los RAEE. Los gestores acusan el daño causado por los robos en los puntos de recogida, las instalaciones de tratamiento ilegales o la exportación a terceros países donde la legislación ambiental es escasa o prácticamente nula. La aplicación de la nueva Directiva Europea 19/2012 sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos debería recoger los mecanismos necesarios de control y sanción para erradicar este tipo de actividades ilegales.

Algunas voces dentro del sector también reclaman la catalogación de todos los RAEE como residuos peligrosos, lo que garantizaría su trazabilidad y evitaría su desvío fuera del flujo legal del reciclaje.

Identis WEEE

Mantener la trazabilidad de los residuos electrónicos es precisamente el objetivo del proyecto Life+ Identis WEEE, en el que participa Ecolum, fundación dedicada al reciclaje de luminarias. Mediante el uso de tecnologías innovadoras, se genera información en tiempo real sobre la situación concreta de cada residuo y los agentes involucrados en su gestión –desde la entrega por parte del consumidor hasta su tratamiento final–, evitando su salida del circuito de reciclaje normalizado.

Este proyecto tiene el ambicioso objetivo de duplicar el volumen de RAEE gestionados, incrementando de forma notable la eficiencia de esta actividad.

Entonces, ¿dónde lo dejo?

Como se ha expuesto, resulta fundamental dar a la chatarra electrónica un tratamiento adecuado. Para ello, los ayuntamientos cuentan con los puntos limpios, a los que podemos acudir para dejar aquellos aparatos en desuso que queramos desechar, y desde donde posteriormente se enviarán a las plantas de reciclaje

Los puntos limpios almacenan los residuos electrónicos para su posterior envío a plantas de reciclaje autorizadas

También cabe recordar –y esto es algo que mucha gente ignora– que según el Real Decreto 208/2005, de 25 de febrero, sobre aparatos eléctricos y electrónicos y la gestión de sus residuos, en el momento de la compra de un nuevo aparato podemos entregar el viejo al distribuidor –sin coste alguno–, que tiene la obligación de almacenarlo temporalmente para su posterior traslado a una instalación autorizada en la que será tratado correctamente.

Por otro lado, cada vez son más los comercios y establecimientos que cuentan con diversos contenedores para la recogida selectiva de una gran variedad de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) como pilas, teléfonos móviles, pequeños electrodomésticos, lámparas...

Reutilización

Finalmente, hay que mencionar que también existen canales alternativos, como es el caso de Ekorrepara, cooperativa de inserción socio-laboral, que genera puestos de trabajo para personas con dificultades de acceso a un empleo. 

Ekorrepara dispone de una planta en la localidad vizcaína de Ortuella a la que llegan todo tipo de electrodomésticos en desuso. Allí se revisan de forma meticulosa y son posteriormente reparados para venderlos como productos de segunda mano a precios muy asequibles. De esta forma se fomenta la reutilización de estos productos, subiendo un escalón en la jerarquía de residuos.

Y desde luego, nunca hay que desechar a la primera la opción de reparar uno mismo –o a través de un servicio técnico, si nos resulta rentable– alguno de estos aparatos. A veces los fallos de funcionamiento son de fácil solución, y no hay que olvidar que el mejor residuo es el que no se genera.

Existe, como hemos visto, un buen abanico de opciones ambientalmente correctas para deshacerse de aquellos residuos electronicos que ya no usamos. Y desde luego, cualquiera de ellas es mejor que abandonarlos en la calle. 

3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Creo que las administraciones deberían facilitar todavía más la recogida de este tipo de residuo. Es frecuente que los puntos limpios se encuentren fuera de núcleos urbanos sin posibilidad de emplear transporte público. Horarios, actitudes de operarios, requisitos que te ponen, etc... dejan mucho que desear a menudo. También existen en distintos municipios vehículos de recogida pero en mi opinión con frecuencias y puntos de parada insuficientes. Podrían aprovechar dichas carencias en crear puestos de trabajo

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    1. Gracias por el comentario Martín. Efectivamente, creo que aún se debe facilitar más la recogida, po ejemplo con horarios más amplios, o con sistemas, como el que funciona en muchos municipios de Bizkaia, con contenedores en algunos municipios para la recogida de pequeños aparatos. Pero no cabe duda de que las administraciones deben implicarse más. Un saludo.

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